Raeda Consulting April 15, 2020
La TGU en Seguridad

Mi último libro se trató sobre investigaciones de incidentes que ocurren en el trabajo. Al hablar con personas que lo habían leído y mientras seguía facilitando investigaciones de eventos graves, y mientras con frecuencia mencionaba en las sesiones de capacitación mi creencia de que las conversaciones que tenemos antes de un incidente deberían ser las mismas que tenemos después del incidente, comencé a inquietarme con una cierta idea: ¿Qué pasaría si pudiéramos proactivamente vacunar a los líderes contra los incidentes en el trabajo antes de que estos ocurrieran? ¿Qué pasaría si pudiéramos manipular el pensamiento, comportamiento y las rutinas de los líderes? ¿Qué pasaría si pudiéramos instalar anticipadamente todas las soluciones a los factores gatillantes de incidentes en el trabajo? ¿Qué pasaría si los líderes de nuestros respectivos lugares de trabajo tuvieran las habilidades, el conocimiento y la experiencia para garantizar que las cosas salieran bien, antes de tener que preocuparse por organizarlo todo después de un incidente? ¿Cómo sería eso?
Lo pensé mucho y llegué a la conclusión de que los diversas partes que afectan a la seguridad en el trabajo deberían tener una alineación subyacente. Las “diversas partes” a las que me refiero aquí son: el individuo, los líderes y el liderazgo, los sistemas que utilizamos y la cultura en el trabajo. La presente es la búsqueda de la Teoría de la Gran Unificación (TGU) que mantiene todo esto unido.
Durante mucho tiempo, los físicos han buscado la Teoría de la Gran Unificación que une las fuerzas fundamentales que mantienen a nuestro mundo unido. La Teoría de la Gran Unificación, en el mundo de la física, consiste en unir la fuerza nuclear fuerte, la fuerza nuclear débil y las fuerzas electromagnéticas bajo un mismo techo. El paralelo de esto con los temas de seguridad es que justamente tratamos de unir las cuatro áreas de interés que hemos descrito en este libro. Es decir, el individuo, el líder, el sistema y la cultura en el trabajo. La pregunta que intento responder aquí es la siguiente: En el mundo de la seguridad, ¿cuáles son las cosas simples, básicas y subyacentes que tenemos que hacer bien sí o sí?
Desde que Routledge publicó mi libro Simplicity in Safety Investigations en el 2017, he investigado en detalle más de cien libros y documentos de expertos en seguridad, algunos del pasado, otros del presente y unos pocos que apuntan hacia al futuro, para extraer de ellos información y datos que finalmente me ayudaron a solidificar mis ideas y pensamientos sobre la TGU en seguridad. También he tenido muchas conversaciones con profesionales y líderes en seguridad en los diversos países en los que trabajo.
Mi Teoría de la Gran Unificación en seguridad se puede describir de la mejor manera, mediante un conjunto de características, distinciones, atributos o rasgos individuales que abarcan a toda la fuerza laboral en todos los posibles niveles. Aborda cada una de las áreas mencionadas: el individuo los líderes y el liderazgo, los sistemas que utilizamos y la cultura en el trabajo. Se hace evidente en situaciones donde, impulsados por relaciones fuertes, todos:
• Comprenden el Por Qué
• Eligen una actitud en particular y luego actúan en consecuencia
• Adoptan un mentalidad abierta, que incluye estar dispuestos a aprender
• Tienen un alto nivel de comprensión y curiosidad en torno al WAD-WAN-WAI*
• Comprenden sus propias expectativas y las de los demás
• Escuchan generosamente
• Comprenden las limitaciones y el uso de la conciencia situacional
• Planifican tareas utilizando herramientas tales como el ETTO (principio de intercambio de eficiencia rigurosa), tienen inteligencia de riesgos y la cautela adecuada para la efectividad de los controles
• Controlan los riesgos
• Aplican un estilo de coaching no directivo a las interacciones
• Tienen un enfoque de desempeño resiliente para el desarrollo de sistemas
• Se preocupan por el fracaso
• Adoptan un enfoque de liderazgo auténtico cuando trabajan con otros
Usando lo anterior como un marco de referencia para el cómo se debe ser, pensar y comportarse, los individuos y los líderes de todos los niveles de la organización se verán impulsados internamente a establecer trabajos, procedimientos, sistemas, comportamientos, prácticas, procesos y rutinas que estén alineadas con dichos atributos. Es a través de su aplicación coherente e interrelacionada que se manifestará la cultura en el trabajo, se desarrollarán grandes sistemas, surgirán los comportamientos modelo de los líderes y los individuos prosperarán.
Es importante no tratar a la TGU en seguridad como una lista de verificación de cosas que aprender y hacer de memoria en un orden particular. Es mejor considerarlos como si fueran un sistema complejo. Es la interrelación, la integración, la combinación, la fusión y la mezcla de los trece atributos lo que los hará funcionar mejor, y lo que nos ayudará a garantizar que lo que hacemos aporta para que las cosas salgan bien.
En La TGU en Seguridad exploraré cada uno de estos atributos en detalle, hablaré sobre las barreras para su uso eficaz junto con algunas soluciones, presentaré algunas prácticas y rutinas de los líderes, analizaré cómo medir la efectividad de los atributos y ofreceré mi punto de vista sobre cómo usar los elementos de la TGU como marco para explorar y comprender los incidentes relacionados a la seguridad laboral.
Aquí hay un resumen de cada uno de los elementos de la TGU en seguridad:
Comprenden el Por Qué
Cuanto más comprendamos el Por Qué, más podremos ser nosotros mismos, y cuanto más podamos ser nosotros mismos, más eficaces seremos como seres humanos. Sentir, expresar, creer, preocuparnos y ocuparnos en nuestra autenticidad, potencia nuestra eficacia.
Eligen una actitud en particular y luego actúan en consecuencia
Una vez que hayamos despejado nuestro Por Qué, es decir, las razones por las que hacemos lo que hacemos, estaremos en mejor pie para poder elegir cómo reaccionar ante el trabajo que debemos emprender. Podemos elegir la actitud, que puede ser positiva o negativa. La elección que tomemos puede resultar en una gran diferencia en cómo percibimos la tarea en cuestión y cómo nos perciben los demás cuando emprendemos dicha tarea.
Adoptan un mentalidad abierta, que incluye estar dispuestos a aprender
Cuando tenemos la mente abierta, entendemos que podemos aprender, cambiar, adaptarnos, mejorar y, en general, seguir la senda que nos lleva a sacar lo mejor de cada uno de nosotros. Cuando tenemos una mentalidad cerrada, tendemos a sentirnos limitados, a que hemos llegado al máximo de nuestra capacidad, a que no hay nada más que debamos aprender, y que las cosas son como son ahora y punto. Exploraremos cómo ayudar a las personas a cambiar de una mentalidad fija a tener una mentalidad más abierta, que incluye estar dispuestos a aprender.
Tienen un alto nivel de comprensión y curiosidad en torno al WAD-WAN-WAI
Como líder, tendemos a tener opiniones sobre cómo se realiza el trabajo en nuestro área. A menudo, escribimos reglas, procedimientos, formas estandarizadas de hacer el trabajo, “sistemas de trabajo seguros”, etc., y luego, creemos que así es como efectivamente se está haciendo. En el mundo real, sin embargo, la manera en que el trabajo en realidad se hace (WAD) no siempre coincide con lo que pensamos que se está haciendo (WAI). A veces las personas ejecutan detalles de forma diferente a como lo hacen los demás y, a veces, la forma en que el trabajo se realiza normalmente por la mayoría del grupo (WAN) no coincide con lo establecido en el método o procedimiento escrito. Los líderes deben sentir curiosidad y estar atentos a las tres.
Comprenden sus propias expectativas y las de los demás
Todos tenemos expectativas, de nosotros mismos y de los demás. Debemos tener una visión compartida de cómo se pueden formar, compartir, comprender y traducir las expectativas en comportamientos y conversaciones. Como ejemplo en el libro, comparto mis ideas sobre las expectativas en relación a la creación, el uso y la administración de procedimientos. Es importante poder seguir atentamente procedimientos que sean precisos.
Escuchan generosamente
Escuchar es la habilidad más importante que un líder puede poseer: es un arte y una habilidad que se puede aprender y practicar. La escucha generosa se trata de prestar atención, tener curiosidad y enfocarse en la persona que uno está escuchando, en lugar de centrarse en lo que uno quisiera escuchar.
Comprenden las limitaciones y el uso de la conciencia situacional
Nosotros, como seres humanos, no somos capaces de supervisar todo lo que sucede a nuestro alrededor, simplemente no es posible. Decidir qué supervisar y cómo hacerlo es clave para hacer uso de la conciencia situacional. Es muy importante alinear modelos mentales antes, durante y después de cualquier actividad.
Planifican tareas utilizando herramientas tales como el ETTO (principio de intercambio de eficiencia rigurosa), tienen inteligencia de riesgos y la cautela adecuada para la efectividad de los controles
Todo el tiempo llevamos a cabo actividades que vinculan las ideas del ETTO, Inteligencia de Riesgos e Inquietud Crónica. Es esencial hacerlo para que las cosas resulten bien: de eso se trata la práctica de la planificación. La planificación es uno de los elementos básicos para lograr el entorno y las condiciones de trabajo seguras. Tenemos que lograr un equilibrio entre ser eficientes y rigurosos en todo, incluyendo la planificación.
Controlan los riesgos
Los riesgos se controlan gracias al equilibrio que se da entre las personas que tratan de tener en cuenta porqué hacen lo que hacen, cuál es el nivel de conciencia de la situación, cuál es su nivel de conciencia del riesgo, cuáles son sus modelos mentales, cuál es el aporte de cada uno a la planificación, qué medidas de control de riesgos van a elegir (jerarquía de control, por ejemplo), sus expectativas con respecto a las fallas, qué opciones de protección tienen y, por supuesto, qué herramientas y equipos, procedimientos y sistemas deben usar.
Aplican un estilo de coaching no directivo a las interacciones
El uso de un estilo claro de coaching en la gestión es una forma maravillosa de marcar una diferencia profunda y positiva para ayudar a las personas a sacar lo mejor de sí mismas.
Tienen un enfoque de desempeño resiliente para el desarrollo de sistemas
Una forma eficaz de crear sistemas idóneos y utilizables es aplicar la lente de la resiliencia sobre la creación del sistema a medida que uno lo va creando. Quiero transmitir la idea de resiliencia en su sentido positivo, así que para eso, he modificado un poco su definición, con la esperanza de no perder nada en términos del impacto: la Ingeniería de la Resiliencia tiene que ver con saber qué hacer cuando las cosas comienzan a alejarse del camino correcto, saber qué buscar o ser capaz de monitorear las cosas que deben estar en su lugar para garantizar que todo salgan bien, saber lo que sucedió y poder aprender de la experiencia, y saber qué esperar o poder anticipar los desarrollos futuros.
Se preocupan por el fracaso
Cuando las cosas van bien, los líderes deben preocuparse. Cuando las cosas no van tan bien, los líderes también deberían preocuparse. Los líderes no tienen porqué estar obsesionados con lo que podría salir mal, solo deben tener siempre presente la inquietud…
Adoptan un enfoque de liderazgo auténtico cuando trabajan con otros
El verdadero liderazgo eficaz, solidario, poderoso y robusto se trata de que las personas sean ellas mismas, ni más ni menos. El liderazgo consiste en establecer el contexto, la dirección, el propósito y el “por qué” del trabajo. El liderazgo se trata de ser auténtico, de ser quien uno realmente es, con sus historias, sus antecedentes, sus debilidades y sus fracasos. El liderazgo auténtico, basado en metas, con la verdadera intención de ayudar a los compañeros y a los equipos a sacar lo mejor de sí, es, sin duda alguna, el camino a seguir.
Raeda Consulting February 10, 2020
¿Por qué nos damos la molestia de investigar cuando algo sale mal?

Pensar de qué manera consideramos las investigaciones; considere porqué las investigaciones son críticas para el aprendizaje. Considere establecer un equilibrio y diversidad de pensamientos en el equipo de investigación para lograr el éxito y luego mantenga la curiosidad y un estilo de liderazgo auténtico para darle sustento al proceso.
Al igual que en la mayoría de las cosas que hacemos en nuestras vidas, tanto en el trabajo como en lo personal, debemos entender claramente porqué hacemos lo que hacemos. Quienes tienen eso claro funcionan a un nivel superior a quienes simplemente saben lo que deben hacer y ejecutan. Quienes saben porqué hacen lo que hacen logran vivir en función a su pasión. Quienes saben porqué hacen lo que hacen no consideran su trabajo como una carga, más bien es una parte central de sus vidas. Lo anterior se aplica tanto a los eventos o incidentes en el lugar de trabajo, como a temas de mayor envergadura como al desarrollo de la carrera profesional y los esfuerzos que hay que hacer para ser auténticos en nuestro liderazgo. Quienes entienden las razones de porqué se realizan las investigaciones ante un incidente laboral, comprenden que la idea detrás de cada investigación es aprender de la experiencia y mostrar la autenticidad en la forma de liderar. Los que solo quieren saber quién hizo qué y qué controles implementar para garantizar que esa persona no lo vuelva a hacer tienden a ver las investigaciones como algo con lo que hay que aprender a vivir, una tarea más, algo por lo que hay que pasar, ojalá con el menor sufrimiento posible. Es cumplir por cumplir. Pero también es perder una oportunidad y, ciertamente, no es la mejor forma de aprender a partir de un incidente.
Al investigar incidentes laborales tenemos un par de opciones – podemos optar por aprender o por ver a quién echarle la culpa. Es difícil hacer las dos cosas. Para aprender del incidente, debemos tener una mentalidad abierta, debemos tener curiosidad sobre qué elementos han conspirado para materializar el incidente: Debemos buscar comprender de qué forma nuestro liderazgo aportó a que el evento ocurriera; qué aspectos de la cultura influyeron; qué sistemas, procesos, ambiente, etc. contribuyeron; debemos descifrar de qué manera todas las interrelaciones de todos estos elementos configuraron la situación que resultó en que las cosas no salieran como las habíamos planificado. Con el fin de prepararnos para eso, hay cosas que debemos hacer:
1. Dedique tiempo como individuo y como equipo (si es que pertenece a algún equipo) a explorar el ¿Por Qué? de la investigación misma.
2. Sea curioso, tenga apertura de mente, esté dispuesto a aprender del incidente.
3. Conforme un equipo de investigación, que tenga un adecuado nivel de diversidad (de pensamiento): Líder independiente, Facilitador del proceso de investigación independiente, Expertos en la materia, y Trabajadores reales (personal de la primera línea que realmente sepa cómo se realiza la tarea en la vida real, no solo que como nosotros creemos que se debe hacer).
4. Deles el tiempo y los recursos para hacer realizar la investigación como debe ser.
5. Haga uso de metodologías establecidas, como por ejemplo: WAI – WAN – WAD*, basado en los 5 por qué, o algo más sofisticado si lo estima necesario.
6. Confíe en que el equipo llegará a las respuestas correctas y fomente una conversación abierta y transparente en torno a los factores que facilitaron el incidente.
Líder independiente: La razón por la cual el líder de la investigación debe ser independiente es porque no se puede tener al gato a cargo de la carnicería – uno no puede ponerle nota a su propia tarea. Para poder entrar a los detalles de cualquier sistema, cultura o liderazgo local, que pudieran haber aportado a que ocurriera el incidente, el líder debe tener un nivel adecuado de independencia. Normalmente, basta con un gerente de otra área para cubrir este rol.
Facilitador del proceso de investigación independiente: El rol del facilitador es el más difícil en el equipo. Los facilitadores se presentan con algún proceso anteriormente probado, que, si se sigue, con un cierto estilo de facilitación, maximizará el valor agregado en la participación de cada miembro del equipo y las posibilidades de llegar al meollo del asunto. Mi consejo sería formar a un grupo reducido de facilitadores y garantizarles apoyo y retroalimentación para que su experiencia se desarrolle en el tiempo. Ellos ayudarán a que el aprendizaje sea más fácil. Adicionalmente, tendrán la capacidad de adaptar el proceso de la investigación según las circunstancias del incidente. La mayoría de los métodos de investigación se basan en modelos y los facilitadores deben entenderlos y posteriormente usarlos deforma tal de ayudarnos a llegar a donde queremos y no quedarnos pegados siendo excesivamente quisquillosos con el proceso. Por ejemplo: evitar el exceso del enfoque newtoniano de causa y efecto. Dejar que el proceso fluya sin complicarse demasiado. El facilitador ayudará en todo esto.
Expertos en la materia: Convocar a un par de personas con vasto conocimiento en el área siempre es de mucha ayuda para que el equipo de la investigación pueda entender bien los aspectos técnicos y particulares de la tarea involucrada en el incidente. Lo anterior ayuda enormemente a que el equipo entienda bien de qué forma se debe hacer el trabajo y porqué.
Trabajadores reales: Trabajadores de primera línea, sean estos enfermeros/as, doctores, ingenieros, mantenedores, pilotos, mecánicos u operadores, pero que sepan cómo funcionan las cosas en el mundo real. Los gerentes y la mayoría de los líderes no saben. Es decir, creemos que sabemos, pero la manera como se hace el trabajo realmente (WAN) no siempre coincide con la manera en que nosotros creemos que éste se hace, ni con la manera en que el sistema o procedimiento lo indica (WAI).
Una vez que tenemos al equipo de investigación, vale la pena poner pausa y considerar cuál será la mentalidad que éste tendrá. ¿Tendremos una mentalidad abierta con ganas de aprender y crecer? o ¿tendremos una mentalidad fija, enfocada en lo que falló y cómo repararlo? El otro enfoque que hay considerar es si el equipo tendrá una mentalidad finita o infinita. A lo que me refiero es a si queremos lograr el objetivo del corto plazo y evitar que el incidente vuelva a ocurrir, o si queremos enfocarnos en el objetivo de largo plazo y aprovechar el incidente para aprender sobre qué cosas podemos hacer para desarrollar aún más nuestro enfoque y hacer las cosas bien de aquí al futuro más lejano. Es la típica apuesta entre el escenario del corto y del largo plazo planteado por Simon Sinek en su libro The Infinite Game, que se publicó en el 2019 por Penguin Business – por cierto, vale la pena leerlo.
En resumen, hay que pensar de qué manera consideramos las investigaciones; considere porqué las investigaciones son críticas para el aprendizaje. Considere establecer un equilibrio y diversidad de pensamientos en el equipo de investigación para lograr el éxito y luego mantenga la curiosidad y un estilo de liderazgo auténtico para darle sustento al proceso. Trate de aprender y no de buscar culpables, esfuércese por reconocer la necesidad de comprender cómo es que normalmente las cosas se hacen bien (WAN) para así poder entender porqué en esta ocasión salieron mal (WAD) y, en general, aproveche los incidentes desafortunados para desplegar sus características auténticas de liderazgo comprensivo.
Lectura para profundizar: Simon Sinek, Eric Hollnagel, Sidney Dekker, Ian Long.
Raeda Consulting January 02, 2020
liderazgo o liderazgo de seguridad?

No hay diferencia entre un buen líder en general y un buen líder en temas de seguridad.
Creo que a través de relaciones sólidas generadas por los liderazgos auténticos, estableciendo expectativas claras, aplicando un estilo de coaching, desarrollando una cultura de aprendizaje con los equipos de trabajo, especialmente aprendiendo de cuando hacemos las cosas bien, escuchando generosamente, siendo apropiadamente cautelosos de la efectividad de los controles de riesgo y teniendo un alto nivel de curiosidad sobre cómo realmente se hace el trabajo en terreno en vez de cómo creemos que se está haciendo, lograremos resultados extraordinarios en términos de seguridad y un liderazgo espléndido en general.
Entremos en materia:
Desarrollar relaciones
El nivel de atención que le prestamos a las relaciones que tenemos con nuestro equipo puede hacer o deshacer todo lo que hagamos en nuestra calidad de líderes. Lograr buenas relaciones, y por ende ganarnos su confianza, nos da permiso para involucrarnos, orientar, guiar, sugerir, enseñar, alentar, inspirar y ayudar a los miembros de nuestro equipo a sacar lo mejor de sí. No tener buenas relaciones puede dejarnos, a nosotros y a nuestros equipos, descontentos, resentidos, desconfiados, desanimados, sin inspiración y disfuncionales como equipo con todas las consecuencias que ello conlleva, incluyendo resultados adversos de materia de seguridad.
Estilo de liderazgo
El mejor y más eficaz estilo de liderazgo, por lejos, es el liderazgo auténtico; líderes que lideran según quienes realmente son. Se conocen a sí mismos y saben bien porqué hacen lo que hacen. Se comportan de acuerdo a sus valores y principios, se preocupan por su gente, tienen buenas relaciones con sus compañeros y subordinados, son transparentes, se muestran genuinos, tienen una mentalidad de crecimiento, admiten sus errores, reconocen que el liderazgo es un arte de improvisación, saben que el liderazgo no se trata de poder, persuasión y personalidad, y realmente creen que al final todo se trata de ayudar a otros a alcanzar su máximo potencial.
Establecer expectativas
El establecer expectativas es una actividad crítica que nunca termina. Se basa en las relaciones y las conversaciones. Las expectativas deben compartirse con los demás, de lo contrario, son simplemente una declaración de buenas intenciones. Por ejemplo, debemos conversar sobre nuestras expectativas en torno a los “procedimientos”, lo que queremos con respecto a cualquier desviación al procedimiento que pudiera ocurrir y debemos también conversar sobre nuestras expectativas relacionadas con la “Cultura Justa”. Esto último es importante para que tengamos claridad absoluta sobre nuestro comportamiento cuando algo no resulte según lo planificado.
Me parece que los procedimientos son herramientas muy interesantes para este oficio. Por un lado, desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de un trabajo seguro. Por otro lado, son un calvario para nuestra existencia. Hay exceso de procedimientos, estos no siempre se pueden seguir, no son capaces de manejar fácilmente interrupciones inesperadas, no permiten garantizar la seguridad, generalmente no son precisos, a veces son simplemente un montón de tonteras y a menudo son más bien personas que en realidad no hacen el trabajo los que los redactan.
Me encanta la idea de “libertad dentro de un marco” de la que habla Sidney Dekker. En términos generales, significa que le entregamos a los trabajadores pautas y contexto sobre alguna tarea, pero no les decimos exactamente cómo realizarla. Ellos deben reunirse y pensarlo, elaborar un plan y luego ejecutarlo. Tienen control sobre los detalles y eso les ayuda a pensar, tomar decisiones y actuar en conformidad con la intención.
La expectativa más importante es que todos los procedimientos sean precisos, tanto desde la perspectiva del negocio como, lo que es de vital importancia, desde la perspectiva de aquellos que deben usarlos en su trabajo: los usuarios finales.
Soy de los que defienden los procesos simples que se pueden aplicar fácilmente cuando se nos solicita aprobar o dar el VºBº a algún procedimiento nuevo o modificado y que puede ayudarnos a tener procedimientos más precisos: reúna a un par de personas cuando tenga que revisar (o aprobar) un procedimiento y respondan colectivamente algunas preguntas simples parecidas a las siguientes:
1. ¿Cuál es el valor para la seguridad de este procedimiento?
2. ¿Cuál es el valor para el usuario final de este procedimiento o cambio?
3. ¿Nos ayudará en el camino hacia “hacer siempre las cosas bien”?
4. ¿De qué manera este cambio agrega o reduce complejidad?
Uno de los problemas más importantes que todos enfrentamos es la desviación que existe, tanto en términos de procedimientos, como de procesos. Debemos tener presente el hecho de que los trabajos sufren una desconexión lenta y constante que los aleja de los procedimientos que pretenden describir cómo éste se debería realizar. Esta desviación, o a veces llamada desviación práctica, es real y seguirá ocurriendo. Tenemos la obligación de ayudar a nuestra gente a entender esto y a alentarlos a que estén atentos, que es más difícil de lo que parece. Estar pendientes en cómo se realizan los trabajos en el día a día y compararlos con el “trabajo tal como está escrito” es de mucha utilidad.
También debemos reconocer, que no siempre las cosas salen según lo planificado. Las personas cometen errores, planifican mal su trabajo, toman atajos bien intencionados, hacen un trabajo que no tiene el resultado deseado, etc. Cuando esto sucede, debemos tratar de aprender de ello. Espero que hayamos aprendido del pasado en este espacio. Muchos de nosotros solíamos aplicar un proceso de “Cultura Justa”. Ahora, hemos aprendido que no se puede aplicar una cultura, solo se puede hacer cosas que permitan promover o impedir su existencia. Por lo tanto, ahora deberíamos estar aplicando varias actividades y tener varias conversaciones para asegurarnos de minimizar la culpa y maximizar el aprendizaje. Todo lo anterior con la aspiración de lograr una cultura que sea justa.
En general, debemos compartir de manera constante, coherente e integral con nuestros equipos que existe una diferencia entre asegurarnos que las cosas salgan bien y tratar de evitar que las cosas salgan mal. Queremos que las cosas salgan bien.
Estilo de coaching
Adoptar un estilo de coaching, preferiblemente un enfoque de coaching no directivo es crítico y es una habilidad importante que todos los líderes deberían tener. Es algo que hay que enseñar, apoyar, fomentar y practicar durante largos períodos.
Los coaches y los líderes que gestionan usando un estilo de coaching, deben saber que las respuestas a los problemas se encuentran dentro de la capacidad y experiencia de quien ejecuta el trabajo, no de ellos mismos. Esto está en línea con la idea del liderazgo basado en la intención, que Marquet aborda magistralmente. Hacer el trabajo de pensar, en vez de dejar que lo hagan quienes ejecutan el trabajo, es simplemente una pérdida de tiempo: hacer que piensen, formulando buenas preguntas y escuchando las respuestas es el camino a seguir.
Crear una cultura de aprendizaje para el equipo
Enseñar no es equivalente a aprender. El aprendizaje ocurre en la mente de la persona que está aprendiendo. Es por eso que el tener a una persona sentada en la primera fila de la sala, leyendo una presentación de PowerPoint durante dos días en una inducción no tiene nada que ver con el aprendizaje. Todos deberíamos saber eso ya…
Hay que buscar que el aprendizaje ocurra en cada conversación, actividad, inducción, taller, incidente e interacción en terreno.
Yo creo que un buen ejemplo de cómo incorporar el aprendizaje en la actividad diaria se menciona en mi último blog. Espero que todos lo hayan leído. Se llama Aprender cuando lo hacemos bien. Si no, tómense un descanso ahora y léanlo. Bien. ¿Regresaron? Sigamos.
Para enfocarnos en el aprendizaje, también podemos hablar sobre el hecho de que el desempeño humano es variable y que los eventos inesperados provienen tanto de las buenas decisiones como de las malas. Esto significa que no debemos enfocarnos simplemente en la malas decisiones cuando investigamos incidentes. La variabilidad del desempeño humano no es positivo ni negativo, simplemente es. Debemos tratar de aprender tanto de incidentes de bajo perfil como de incidentes mayores. Mejor aún, debemos aprender del trabajo que se realiza cotidianamente, cuando las cosas normalmente salen bien.
En general, en un esfuerzo por fomentar el aprendizaje, debemos recordarle a las personas a hablar sin reservas. Más importante aún, para respaldar esto, debemos dedicar mucho tiempo asegurándonos que nosotros, los líderes, escuchemos. Escuchar es la habilidad más importante que tiene el líder. Y escuchar generosamente es escuchar con intención, escuchar para entender, escuchar para aprender y no escuchar para interrumpir y decirles cómo son las cosas. Esto no siempre es fácil y definitivamente requiere de práctica.
Prestar atención a la efectividad de los controles
Cuando las cosas van bien, debemos preocuparnos. Cuando las cosas no van tan bien, debemos preocuparnos. No deberíamos estar obsesionados por lo que podría salir mal, solo estar pendiente de ello… Esta preocupación por el fracaso a veces se denomina malestar crónico o inquietud crónica.
Leí por primera vez sobre la inquietud crónica en los libros de James Reason y me encantó la idea, siempre que no se la lleve a los extremos, lo que algunos líderes han hecho en el pasado. Se trata de un sano escepticismo sobre si las cosas van a resultar bien o no. He escuchado la frase “prestar atención o tener cautela con los controles de riesgo” y “vigilancia” apareciendo con bastante frecuencia en referencias a la inquietud crónica.
Siguiendo con el concepto de cautela con los controles de riesgos / malestar crónico, una de las formas en que podemos asegurarnos de mantener una preocupación adecuada ante posibles fallas, es que podemos asumir una perspectiva a nivel de sistemas, que nos sugiere que debemos mirar más allá del comportamiento, de la equivocación o “error” individual y comprender las estructuras subyacentes, la cultura, el liderazgo y las interrelaciones del sistema, que crean las condiciones necesarias para que surja la falla.
Debemos alentar a las personas a tener un nivel suficiente de inquietud e incomodidad para que se enfrenten cada día como si algo fuese a salir mal, para luego planificar y prepararse.
Mentalidad
Ya sea que tengamos una mentalidad orientada al crecimiento, creyendo que todos podemos aprender, mejorar y desarrollarnos, o si tenemos una mentalidad mas bien fija, donde las cosas son simplemente como son y punto, impactará en gran medida nuestras ideas y, por lo tanto, nuestras palabras y acciones.
Una mentalidad orientada al crecimiento o fija también puede manifestarse en la forma en que, como líderes, vemos y escuchamos a las personas con experiencia. Si tenemos una mentalidad fija y creemos que sabemos todo lo que hay que saber y no mostramos deferencia hacia las personas con experiencia, entonces se producen problemas.
Incluso el cómo pedimos a las personas que hagan algo y cómo formulamos nuestras preguntas refleja nuestra mentalidad. Por ejemplo, preguntas como “¿Qué, de lo que estamos haciendo, le incomoda?’ “¿Qué podemos hacer nosotros para aprender de Ud?” demuestran una mentalidad orientada al crecimiento cuando el líder hace algunas preguntas.
Ingeniería de resiliencia
Imagino que a estas alturas, Uds. ya saben que la ingeniería de resiliencia tiene cuatro áreas o potenciales de interés y debemos alentarlos, medirlos y hablar de ellos. Estos son los potenciales de: Responder, monitorear, aprender y anticipar:
Responder: saber qué hacer cuando los problemas disminuyen o están a punto de disminuir.
Monitorear: saber qué buscar o ser capaz de monitorear cosas que podrían salir mal.
Aprender: saber lo que sucedió y poder aprender de la experiencia, y
Anticipar: saber qué esperar o ser capaz de anticipar eventos futuros.
Deberíamos pensar en la resiliencia cuando realizamos nuestras conversaciones de liderazgo en terreno, verificando qué tan resilientes son nuestros procedimientos y sistemas y, verificando si los equipos que hacen el trabajo han hecho lo siguiente: ¿han pensado en lo que podría salir mal?; ¿están atentos a lo que sucede a medida que se desarrollan los problemas?; y ¿tienen planes para recuperarse ante la adversidad y retomar la producción segura sin que el evento les afecte? Debemos identificar los desempeños resilientes y celebrarlos, comprenderlos y aprender de ellos. Es decir, establecer cuánto del trabajo que se realiza normalmente representa un desempeño resiliente en el día a día.
De hecho, me gusta la idea de jugar un poco con el concepto de resiliencia. La intención no es cambiar lo que significan los potenciales de resiliencia, sino que enfocarlos en torno al concepto de “hacer las cosas bien”:
Responder: saber qué hacer cuando las cosas comienzan a alejarse de los resultados deseados.
Monitorear: saber qué buscar o ser capaz de monitorear todo lo que debe estar presente para garantizar que las cosas salgan bien.
Aprender: saber lo que sucedió y poder aprender de la experiencia, y
Anticipar: saber qué esperar o ser capaz de anticipar eventos futuros.
Conclusión
Se ha dicho (por Edgar Schein y otros), que la cultura y el liderazgo son dos caras de la misma moneda. A veces olvidamos que como líderes, somos nosotros los que creamos la cultura en las áreas de la organización en las que nos desempeñamos, y que lo que pensamos, decimos y hacemos puede marcar una gran diferencia… positiva o negativamente para la seguridad de nuestro personal.
Para reiterar, realmente creo que las pocas cosas que los líderes deben hacer diariamente para potenciar de mejor manera el desarrollo de la seguridad y la producción están asociadas a la construcción de relaciones sólidas, impulsadas por un liderazgo auténtico, aplicando un estilo de coaching, escuchando generosamente, prestando la debida atención a la efectividad de los controles y teniendo un alto nivel de curiosidad sobre qué es lo que genera la desviación entre el trabajo como se hace normalmente (WAD) y el trabajo como se propone (WAI) en los documentos escritos, todo lo anterior equilibrado con un toque de mentalidad orientada al crecimiento.
Autores que deben leer (de los que se extrajeron las ideas anteriores, y no en ningún orden en particular): David L. Marquet ; Erik Hollnagel ; Simon Sinek; Jim Wetherbee; Carol Dwyck ; Sidney Dekker; Scott Snook; Diana Vaughan; James Reason; Karl Weick y Kathleen Sutcliffe; Rob Goff y Gareth Jones; Steven Shorrock y Claire Williams; David Woods; John Maxwell; Bill George; Sharon Parks; Amy Cuddy; Joe MacInnis; Art Kleiner, Jeffrey Schwartz y Josie Thomson; Ron Westrum; Andrew Hopkins; Daniel Kahneman; Art Kleiner, Jeffrey Schwartz y Josie Thompson; Corinne Bieder y Mathilde Bourrier; Adam Higginbotham; John Whitmore; Myles Downey; Max Landsberg; Ronald Heifetz; Sharon Parks; Carol Wilson; David Rock; Kerry Patterson, Joseph Grenny , Ron McMillan y Al Swizler; Ian Long; JG Mahler; Todd Conklin; Steven Poole; Tom Nichols; Peter Senge; Chesley B Sullenberger III; Art Kleiner, Jeffrey Schwartz y Josie Thompson.
Si buscan libros específicos de estos autores, solo mándenme un mensajito.
Disfrutenlos,
Ian.
Raeda Consulting October 12, 2019
Aprender cuando lo hacemos bien.

No tenemos que esperar un incidente de seguridad para aprender. La combinación de una mente inquisitiva, interacciones de liderazgo auténticas y un enfoque simple de equipo de investigación / aprendizaje pueden generar aprendizaje y mejoras en la "seguridad".
P: ¿Qué se obtiene al mezclar conversaciones de liderazgo en terreno con actividades de equipos de aprendizaje?
Todos tenemos actividades parecidas que llamamos de distinta manera: Liderazgo en Terreno, Liderazgo con Sentido, Liderazgo en Acción, Liderazgo Visible, etc. En el fondo, la idea es involucrarnos con los operadores mientras estos hacen su trabajo. Los objetivos pueden variar un poco, pero en general, giran en torno la generación de un lugar de trabajo seguro para que puedan realizar sus labores de la manera más segura posible.
Por otra parte, siempre llevamos a cabo investigaciones cuando las cosas salen mal. Hay muchas formas de hacer esto, y a la que me quiero referir más adelante se llama Equipos de Aprendizaje. Si de verdad Ud. quiere tener claridad y aprender sobre los equipos de aprendizaje, converse, lea o escuche a Todd Conklin.
Muy pocos llevan a cabo investigaciones cuando no ha pasado nada, y menos aún hacemos uso de las interacciones de liderazgo positivas en terreno como base de las investigaciones. Y es eso precisamente lo que vengo a proponer… Déjenme explicarles:
El otro día estaba ayudando a un grupo de personas a lograr mejores investigaciones de eventos en torno a la seguridad en el trabajo. Hablábamos de los roles de liderazgo en las investigaciones y sobre el hecho de que las conversaciones de liderazgo antes de un incidente, deberían ser las mismas después del incidente, es decir, tratar de entender las diferencias entre cómo se realizan las tareas y cómo nosotros creemos que se realizan. Eso me hizo pensar.
Anteriormente ya he mencionado, que entender la importancia de cómo se hace normalmente algún trabajo es un componente esencial de las investigaciones. En lo que me gustaría enfocarme el día de hoy es en extender esa idea y aplicarla en nuestro día a día en nuestra calidad de líderes.
Pero antes de eso, en especial para quienes no tienen ningún tipo de proceso de Liderazgo en Terreno establecido, vale la pena repasar cómo debería ser una actividad de Liderazgo en Terreno.
En general, los Programas de Liderazgo en Terreno se tratan de que los líderes salgan de sus oficinas para realizar actividades de verificación, observación e involucramiento con el fin de identificar si la manera en la que estiman que se están haciendo las cosas cuadra con la forma en la que en realidad se están llevando a cabo. Todo esto se hace a distintos niveles, pero el motor principal es el desarrollo y la mejora de “espacios de trabajo seguros”, y no necesariamente encontrar y corregir “trabajos inseguros” y “condiciones inseguras”. Uno de estos procesos se conoce como OPT (Observación Planificada de Tarea):
Para qué – Para identificar y entender cualquier diferencia entre la forma en que la tarea se debe realizar (según el procedimiento/proceso) y la manera en la que efectivamente se hace en terreno. Así, podemos compartir cuando los trabajadores identifican una mejor forma de hacer las cosas y, con el correr del tiempo, alinear la manera en que se realiza el trabajo con la manera en como éste se propone, a través de mejoras al procedimiento, compartiendo lo aprendido e incluyendo los cambios conductuales, si así lo amerita.
Cómo – Se revisa el procedimiento antes de la observación. Luego, se sale a terreno y se conversa con la cuadrilla, explorando de qué manera realmente hacen la tarea. Durante la conversación, se pueden cubrir muchos temas para verificar el nivel de comprensión de la cuadrilla en torno al control de los riesgos, en entre otros, y también para ver si están alineados o no con las exigencias del procedimiento. Algunos ejemplos de los temas que se cubren durante una OPT incluyen:
- Supuestos de parte de la cuadrilla en torno a cómo se debe realizar la tarea en contraste con lo que creemos que establece el procedimiento.
- Nivel de comprensión de las responsabilidades y actividades por parte de los miembros del equipo para la tarea a realizar.
- ¿Qué cosas creen ellos que saldrán bien. O cuáles podrían salir mal?
- ¿Qué opinión tienen del procedimiento?
- ¿Han pensado qué hacer en caso que todo salga mal?
- ¿Ha habido cambios en el tiempo a la práctica o al procedimiento?
- ¿Qué podría pasar (o quizás ya ha pasado) que pudiera impactar su capacidad de seguir el procedimiento?
- ¿Qué cosas deben considerar en el entorno donde se realizará la tarea?
- ¿Qué nivel de alerta situacional se necesita, y particularmente en qué situaciones hay que tenerla?
- ¿Qué hay en la llamada línea de fuego que pudiera afectarles?
- ¿Qué hay en torno a los controles críticos que debieran considerar, especialmente si hay alguno mencionado en el procedimiento correspondiente?
- Conversar sobre cualquier anomalía en el lugar de trabajo que pareciera que no estaba antes. ¿Hay algo que pareciera estar diferente a como estaba anteriormente?
- ¿Tienen algún plan en caso de que algo salga mal?
- ¿Qué pasaría si…?
- ¿Cómo se han mentalizado y cómo se imaginan la tarea antes de empezarla (peligros, control de riesgos, operaciones simultáneas, etc.)?
- ¿Qué cosas normalmente salen bien, pero podrían no salir bien hoy?
- ¿Qué les pasará a ellos y al equipo si nos controlan los riesgos?
NOTA: La intención detrás de estos temas es elevar el nivel de las conversaciones, y así establecer si se acata el procedimiento o no, pero más importante aún, porqué o porqué no. Evidentemente esto no es más que las primeras ideas que me vienen a la cabeza sobre posibles temas de conversación. La idea es que no sea un interrogatorio lleno de preguntas, sino más bien una conversación.
Si al realizar una OPT descubrimos que hay alguna parte de la tarea que se hace de manera distinta a lo que establece el procedimiento o la instrucción de trabajo, normalmente se hace una de estas dos cosas: una es decirle al trabajador que modifique su conducta y la otra es cambiar el procedimiento para que éste refleje la manera en la que realmente se hace la tarea. Me gustaría sugerir una tercera opción para lograr un trabajo seguro en el futuro. Esto es, realizar una microinvestigación – un pequeño equipo de aprendizaje – basado en lo que hemos observado y solo introducir cambios después de eso.
Analicemos un ejemplo. Supongamos que hemos decidido explorar el armado de un andamio y tomamos el procedimiento de andamios y lo revisamos antes de ir a terreno. Decidimos enfocarnos en los controles que los andamieros usan a medida que arman el andamio. Vamos a revisar las bases del andamio, el uso del arnés, los puntos de anclaje, y también de qué manera lo andamieros se aseguran que ninguna persona sin autorización tenga acceso al andamio durante su armado. Salimos a terreno con el procedimiento de andamios en mano y comenzamos a conversar con alguna de las cuadrillas que está armando un andamio. Nos damos cuenta que hay cinta que indica peligro bloqueando el acceso, pero recordamos que, según el procedimiento, hay que instalar una barra en vez de cinta de peligro, y conversamos con los andamieros sobre el tema. Ellos nos cuentan que frecuentemente usan cinta de peligro, ya que es más fácil agacharse para ingresar y salir mientras van armando el andamio. En vez de hacer un gran alboroto y de decirles que pongan una barra, decidimos ir a ver otro armado de andamio y verificar cuál es la práctica normalmente usada, es decir, de qué manera otras cuadrillas resguardan el acceso durante su armado. En los próximos días, visitamos a cinco cuadrillas que se encontraban armando andamios. Tres de los cinco grupos usaban cinta de peligro, uno puso una barra y el otro simplemente le sacó la tarjeta de habilitación como medida de control para evitar que personas no autorizadas ingresaran al andamio.
A la mañana siguiente, decidimos reunir a las cuadrillas de andamieros a una reunión de inicio de 30 minutos y hacemos una mini actividad de equipo de aprendizaje. La idea es explorar y comprender la variabilidad entre los grupos sobre la manera en la que aseguran el ingreso a los andamios durante su armado. El formato es el de una conversación participativa, ojalá, por parte de todos los presentes, para explorar el nivel de comprensión de cómo se realiza la tarea normalmente, y más importante aún, porqué lo hacen así. Resulta que, durante la conversación, nos enteramos que somos la única empresa donde se les exige usar una barra, todas las demás solo piden cinta de peligro o retirar la tarjeta de habilitación como medida para evitar que personas no autorizadas ingresen al andamio mientras éste se está armando. Simplemente no están acostumbrados a poner una barra – se les olvida.
Luego, cambiamos la conversación para que cuenten qué creen ellos que se puede hacer y cuál podría ser una buena práctica. Unánimemente nos dicen que se debería cambiar el procedimiento, ya que la cinta de peligro es, en su opinión, igualmente eficaz a colocar una barra. Logramos entender que desean simplificar la tarea y alinearse con los procedimientos de otras empresas y accedemos a su solicitud. Salimos de la reunión con el acuerdo de cambiar el procedimiento y permitir el uso de cinta de peligro en vez de una barra. Una conversación de media hora nos ha permitido tener como resultado un procedimiento más preciso, eficaz, aceptación por parte de quienes controlan el riesgo (andamieros) y menos distancia entre el trabajo como se realiza normalmente (WAD) y el trabajo como se propone (WAI). Todos felices.
Incluso cuando uno va pasando por ahí casualmente e interactúa con los operadores, se puede usar un enfoque parecido. La próxima vez que encuentre una discrepancia entre la forma como se realiza un trabajo normalmente (WAD) y lo que propone el procedimiento (WAI), en vez de resaltar las virtudes que nos puede significar seguir el procedimiento, trate de entender porqué la tarea se está haciendo de esa manera.
Raeda Consulting August 26, 2019
El Comportamiento de un Líder…de manera positiva, o negativa:

Realmente creo que las pocas cosas que un líder debe hacer todos los días para ayudar más poderosamente en la creación de seguridad es a través de relaciones sólidas impulsadas por un liderazgo auténtico, aplicando un estilo de coaching, escuchando generosamente, desconfiando apropiadamente de la efectividad de los controles y tener un alto nivel de curiosidad sobre lo que está generando las diferencias entre WAD, WAN y WAI, todo en perfecto equilibrio gracias a una mentalidad de crecimiento.
El Comportamiento de un Líder – Aquellas pequeñas cosas que pueden marcar una gran diferencia en términos de seguridad… de manera positiva, o negativa:
Uno de los factores más importantes relacionados al liderazgo, que surge durante las investigaciones de “accidentes” ocurridos en el trabajo, es la falta de claridad (o tal vez la falta de comprensión) de parte de los líderes en torno al tamaño de la sombra que su comportamiento proyecta sobre otros. Con frecuencia se subestima el impacto que pueden tener las ideas, palabras y acciones del líder en el comportamiento de su equipo, en la forma de ver la seguridad de parte del equipo y en las creencias que los miembros del equipo pueden desarrollar sobre su forma de ejercer el liderazgo.
Mi objetivo no es compartir con ustedes todo lo que pienso sobre el liderazgo, sino más bien, tomar algunas ideas, comportamientos y acciones del liderazgo, que pueden marcar una gran diferencia entre la creación de “seguridad”, hacer las cosas bien, eventos en el trabajo, y el hacer las cosas mal.
Quisiera en este blog alentarlos a que piensen de manera un poco distinta sobre cómo realizamos diariamente nuestras actividades relacionadas con el liderazgo.
Los temas que abordaré están en un cierto orden, que creo es importante y de alguna manera son de naturaleza jerárquica. Ciertamente no son una lista exhaustiva de acciones y reconozco abiertamente que hay muchos otros temas y comportamientos que también son capaces de marcar una diferencia en el mundo real.
Todo se basa en las “Relaciones”
Supongo, que el hablar de “relaciones” no es un buen comienzo si se supone que este blog tiene que ver con comportamientos y acciones, pero el tema general de las “relaciones” es muy importante como para no considerarlo desde el inicio. En su calidad de líder, la atención que le preste al estado de las “relaciones” que tiene con los miembros de su equipo, tiene un impacto sobre el resto de los esfuerzos en los que incurra dentro del ámbito del liderazgo, para bien o para mal. La generación de confianza se logra, en gran medida, mediante el ejercicio positivo, entre otros, de los comportamientos y acciones que aquí analizo. Lograr buenas relaciones le da permiso para involucrarse, entrenar, orientar, guiar, enseñar, alentar e inspirar, y le permite a los miembros de su equipo mostrar lo mejor de sí mismos. Tener “relaciones” inadecuadas puede hacer que usted y su equipo estén descontentos, se sientan resentidos, desconfiados, básicamente como un equipo disfuncional, con todas las consecuencias que eso implica , incluyendo resultados adversos en cuanto a seguridad . No hablaré en detalle sobre los comportamientos y acciones vinculados con la las “relaciones” aquí, ya que siento que el resto del blog gira en su TOTALIDAD en torno a eso.
Estilo de Liderazgo
• Estilo de Coaching, Liderazgo en Terreno, Cultura de Justicia.
He agrupado “Estilo de Coaching”, Liderazgo en Terreno y Cultura de Justicia bajo el tema general de “Estilo de Liderazgo” ya que todos están íntimamente relacionados.
Creo que el estilo de liderazgo más potentemente impactante que se puede adoptar a través de las ideas, palabras y acciones es el de la autenticidad – ser quien uno es. Para marcar la mayor diferencia en seguridad, uno debe ser uno mismo. Adoptar un estilo de liderazgo autocrático o imitar a alguien más, de manera poco auténtica, es una pérdida de tiempo y el efecto en su equipo será: a) éste podrá ver directamente a través de él, ya que su comportamiento diferirá de manera evidente a sus valores, y b) generará confusión por la falta de coherencia que inevitablemente se filtrará a través de esa fachada, que no representa quien usted realmente es.
La falta de coherencia en sus comportamientos es clave aquí. Su equipo necesita ver que su estilo de liderazgo no es cambiante como la dirección de un carro en una montaña rusa, sino que es estable. Su liderazgo y su comportamiento no siempre serán perfectos y correctos, por supuesto, y no hay problema con exponer sus debilidades, siempre y cuando usted sea auténtico.
Aprender todo sobre el liderazgo basado en la intención (David L. Marquet – Cambia el Barco de Rumbo), ver si se alinea con quién eres y luego ponerlo en práctica, también puede marcar una gran diferencia en el impacto de su liderazgo y, por lo tanto, en el comportamiento y las acciones de los que le rodean. Esto se alinea con un estilo de liderazgo basado en el coaching . Preguntar en vez de afirmar, entregar contexto en lugar de dar instrucciones, tener curiosidad en lugar de cuestionar, sostener conversaciones en lugar de monólogos, y buscar permanente (y escuchar generosamente) la experiencia son todas acciones que realmente pueden transformar su estilo de liderazgo y la imagen que su equipo pueda tener de usted.
He incluido el “Liderazgo en Terreno” aquí, ya que representa la manifestación viva de su estilo de liderazgo en el lugar de trabajo, donde las personas se enfrentan a los peligros del trabajo y donde se controlan los riesgos. El liderazgo en terreno, a través de conversaciones es estar, como se dice, donde las papas queman, donde la gente realmente lo ve y escucha en su función de líder. Demasiadas instrucciones y poca curiosidad y falta de escucha en sus acciones hará desvanecer cualquier otro mensaje que quiera entregar en reuniones, pautas de inicio o correos electrónicos.
Si considera que las actividades de liderazgo en terreno son simplemente algo que deba hacerse para mantener contento al jefe y alcanzar los KPI, creo que está condenado como líder. Si trata las actividades de liderazgo en terreno como grandes oportunidades para marcar la diferencia, para impactar realmente en la probabilidad de hacer bien el trabajo (seguridad), entonces, todo andará bien, siempre y cuando sea auténtico al respecto y no tenga un enfoque basado en una fórmula. . A menudo, he visto durante las investigaciones, que se realizan actividades de liderazgo en terreno antes de un incidente, pero que no son eficaces al momento de corregir alguna normalización conocida de desviaciones, la falta de cumplimiento con los procesos o corregir procedimientos inexactos.
Lo mismo se aplica a la “Cultura de Justicia”. Es muy importante, que cualquier proceso de cultura que aplique, se haga coherentemente . Esto es más importante que cualquier otra cosa sobre el proceso , incluidas las consecuencias. Muchos de los grandes pensadores actuales en temas de seguridad han dicho con frecuencia que “se puede aprender o culpar, pero no se puede hacer ambas cosas”. Y no hay comportamiento de liderazgo más destructivo que el culpar.
En pocas palabras, mientras más auténtico sea, mejor.
Cautela con los controles de riesgo
• Inquietud Crónica , Vigilancia Permanente, Expectativas sobre Cumplimiento de los Procedimientos, Curiosidad en WAD, WAN y WAI*, Normalización de la Desviación, Aceptación del Nivel de Calidad de los Procedimientos.
La primera vez que leí sobre inquietud crónica fue en los libros de James Reason y el concepto me encantó, siempre y cuando no se le lleve a los extremos, lo que algunos líderes han hecho en el pasado. Se trata de un escepticismo sano sobre si las cosas van a resultar bien o no. Con frecuencia he escuchado los términos “cautela en torno a riesgos” y ”supervigilancia” al hacer referencia al la inquietud crónica, y recuerdo una discusión en uno de los libros de Reason sobre el concepto de la “vigilancia permanente” utilizado por Western Mining Corporación (ahora BHP), que también apunta a una constante observación de lo que podría salir mal, implícito en la inquietud crónica. Entonces, ¿cómo es el comportamiento o la acción de un líder si éste tiene inquietud crónica y cómo puede afectar la seguridad?
Los líderes que muestran inquietud crónica hacen preguntas para alentar a su equipo a cuestionarse la forma en que trabajan. Hacen preguntas para alentar a su equipo a cuestionar la precisión de los procedimientos que se espera que utilicen. Hacen preguntas para alentar a su equipo a desafiar cualquier normalización de desviación a la norma. Hacen preguntas para comprender por sí mismos qué es lo que está causando las diferencias entre el Trabajo como se Ejecutó, el Trabajo como se Realiza Normalmente y el Trabajar como se Propuso (prescriptivo).
Este enfoque de cuestionamiento fomenta una actitud de apertura y “seguridad”. Hacer lo contrario, intencionalmente o no, fomentará lo contrario, es decir, si exige el cumplimiento del procedimiento, podría más bien promover su incumplimiento. Si no cuestionamos y exploramos constantemente las brechas entre el trabajo como se ejecutó y el trabajo como se propuso, el trabajo como se realiza normalmente se alejará del trabajo como se propuso y aumentará la probabilidad de un incidente. Si le interesa más el hecho de que se haya completado la evaluación de riesgos, que el ser extremadamente curioso en cuanto a su calidad, no se sorprenda cuando alguien sufra una lesión o termine muerto, pues habrá faltado un paso crítico o se dejó de controlar algún riesgo.
Mentalidad
• ¿Crecimiento o fija?
Por último, pero ciertamente no menos importante , tenemos que hablar de cómo la mentalidad de un líder puede afectar la seguridad de su equipo. Ya sea que tenga una mentalidad de crecimiento, creyendo que todos podemos aprender, mejorar y crecer, o de si tiene una mentalidad fija, donde las cosas son simplemente como son y eso es todo, tendrá un gran impacto en sus ideas y, por lo tanto, en sus palabras y acciones. Durante las investigaciones de incidentes en el lugar de trabajo, he visto el impacto de una mentalidad fija, estática. Queda de manifiesto cuando los líderes no proporcionan los recursos humanos (personas) adecuados para las evaluaciones de riesgos, las capacitaciones y las actividades de liderazgo en terreno, etc. Los recursos adecuados para hacer lo que hay que hacer en cada una de estas actividades tiene un impacto directo en la probabilidad de que las cosas salgan bien (seguridad) o mal . La mentalidad abierta al crecimiento o fija también pueden manifestarse en la forma en que los líderes aprovechan y escuchan las experiencias. Si tienen una mentalidad fija y creen que saben todo lo que hay que saber y no recurren a la experiencia y al conocimiento como y donde éste se encuentre, entonces se producirán problemas.
En resumen, al igual que el hecho de que su sombra, en una clara tarde de verano, se proyecta en el suelo mucho más grande de lo que uno mismo es, así también la sombra de su liderazgo es mucho más grande que uno. La forma en que piensa, habla y actúa juega un papel directo en la forma en que su gente piensa, habla y actúa. Por lo tanto, su comportamiento influye directamente en la seguridad de su equipo. Si no muestra un liderazgo auténtico, no usa un estilo de coaching, no escucha con generosidad, no tiene un buen nivel de inquietud crónica y no tiene curiosidad por saber qué está generando las diferencias entre WAN, WAD y WAI, todo equilibrado con una dosis de mentalidad de crecimiento, sus acciones pueden estar afectando directa y negativamente la salud y el bienestar de su gente, incluso si esa no es su intención.
Como se ha dicho (por Edgar Schein y otros), la cultura y el liderazgo son dos caras de la misma moneda. A veces olvidamos que, como líderes, creamos la cultura que vivimos en la organización en la que participamos, y que lo que pensamos, decimos y hacemos, puede hacer una gran diferencia… positiva o negativamente para la seguridad de nuestra gente.
Para reiterar los puntos, realmente creo que las pocas cosas que un líder debe hacer todos los días para ayudar más poderosamente en la creación de seguridad es a través de relaciones sólidas impulsadas por un liderazgo auténtico, aplicando un estilo de coaching, escuchando generosamente, desconfiando apropiadamente de la efectividad de los controles y tener un alto nivel de curiosidad sobre lo que está generando las diferencias entre WAD, WAN y WAI, todo en perfecto equilibrio gracias a una mentalidad de crecimiento.
* N det T. WAD: Work As Done, trabajo como se ejecutó (el día en que ocurrió algún incidente). WAN: Work As Normal, el trabajo como se realiza normalmente. WAI: Work As Intended, el trabajo tal como se propuso, en algún procedimiento, reglamento o legislación (prescriptivo). Ideas tomadas de los conceptos descritos por Erik Hollnagel: Trabajo como se Ejecutó, Trabajo como se Realiza Normalmente y Trabajo como se Imagina, que provienen del libro de Ian Long: Simplicity in Safety Investigations: A Practitioner’s Guide to Applying Safety Science, publicado por Routledge en 2017.
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